Martina Antonini: “En varios aspectos el nuevo Código Civil no es para la Argentina actual”

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    Antonini sostiene que Mucho dependerá de la interpretación e inteligencia de los jueces

    La presidenta del Equipo de Prevención del Abuso y Maltrato en Menores (EPAMM) expone los criterios por los cuales la entidad rechaza algunos puntos de la nueva norma.

    Antonini sostiene que Mucho dependerá de la interpretación e inteligencia de los jueces
    Antonini sostiene que Mucho dependerá de la interpretación e inteligencia de los jueces

    Mucho dependerá  de la interpretación e inteligencia de los jueces y que los ciudadanos nos adecuemos a una manera  de pensar que en algunos  aspectos no la sienten como propia.

    Luego  de 144 años de vigencia del código anterior, el mundo ya no es  el  mismo y las normas deben adecuarse a una realidad que, nos guste o no, existe.

    El Código  de Vélez  era en extremo paternalista  y el nuevo  considera  a cada ciudadano  dueño de  su propia vida, de su libertad para  hacer y deshacer .A nuestro criterio se peca por exceso.

     Pensamos que se trata  de  una norma  que no es para  la Argentina de hoy.

    EL tiempo y su aplicación lo dirá.

     No estamos de acuerdo  en qué:

    No exista  un plazo mínimo desde la celebración del matrimonio para divorciarse. Le resta seriedad a la institución

     Que la infidelidad  no sea causal de divorcio. Sin fidelidad no hay matrimonio, ni familia ni confianza ni proyecto de vida en común.

     Que el plan de parentalidad,  cuyo  planteamiento ocurre  en un trámite de divorcio, (las modalidades bajo las cuales desempeñarán el cuidado de los chicos), deba requerir el acuerdo de los hijos.

    Eso significa una mochila de plomo para los hijos de las familias en crisis  colocándolos  frente a un conflicto de lealtades del cual no todos salen indemnes.

     Y no estamos de acuerdo en que se reemplace  los conceptos de hombre y  mujer por  “contrayentes” para  incorporar así el matrimonio igualitario, con todos sus alcances.

    Con ello, dan la razón  a quienes sostenemos que no puede existir “matrimonio” sino  es entre un hombre y una mujer. No logaron  consignar “matrimonio”  entonces eliminaron “hombre y mujer”.

     El Código  institucionaliza la reproducción asistida considerándose que los hijos nacidos de una mujer por ese tipo de técnicas  son también hijos del hombre o de la mujer que prestó consentimiento previo y  mostró “voluntad procreacional”.

     Aquí se complicará por sus consecuencias.- Dice el código “las personas nacidas mediante técnicas de reproducción asistida tienen derecho a conocer su origen biológico”

     Aunque también se establece que la existencia de la persona comienza desde la concepción, ello , según los partidarios de la supresión de la vida prenatal, no se opone a la implementación del aborto rápido, seguro y gratuito.

     Se ha avanzado en lo que respecta a la figura de la adopción estableciéndose el derecho de los chicos a conocer sus orígenes y si tienen más de diez años deben dar consentimiento a la familia adoptante.

    Se imprime mayor rapidez  a los trámites y  la guarda con fines adoptivos no puede exceder los 6 meses.

    Pueden adoptar tanto un matrimonio como una persona sola como los integrantes de una unión convivencial, eliminándose  la entrega directa del chico excepto la que se otorga en  favor de los parientes del adoptado.

     El código consagra asimismo  lo que en la práctica ya existe. La incorporación de la figura de adopción por integración, para el hijo del conviviente cuando de una familia ensamblada se trata.

     También dispone que la pareja del padre o madre biológico debe cooperar en la crianza y educación de los hijos del otro mientras esa pareja esté junta y obviamente tiene carácter subsidiario dado que existen dos primeros obligados a dicha manutención.-Padre y madre biológica.-

     Se elimina  el castigo físico y  se prohíben expresamente los golpes a diferencia del código anterior que sí lo contemplaba. De todas maneras, esa prohibición emana también de todas las convenciones suscriptas por Argentina.

     Algo que nos alarma es la libertad para decidir que se confiere a los menores desde los 13 años, sea para tratamientos médicos, intervenciones quirúrgicas de poca trascendencia  o para salir del país incluso con sus dos padres.

     El nuevo código no habla de padre o madre sino de vínculo filial.

    Esto, a nuestro criterio, en apoyo a las uniones de personas del mismo sexo.

     Vuelve el código a consagrar lo que los jueces venían aplicando respecto a que el  deber alimentario de los padres se extenderá hasta los 25 años de los hijos “cuando estudian y no trabajan.

    Notamos lagunas, interrogantes. En algunos aspectos injusto.

    El  tiempo y el camino interpretativo que realizarán los jueces nos dirán del éxito o del fracaso del nuevo código.

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