Humor sano para contar los prejuicios y rencillas entre argentinos y chilenos

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    Excelentes actuaciones de Emilia Lara Izquierdo y Oscar Munner

    A sala llena, se presentó en el Concejo Deliberante la obra teatral “Amor Trasandino”, una sátira donde quedan reflejadas las contradicciones entre ambos países.

    Cada vez que se presenta una obra de teatro en el Concejo Deliberante de San Isidro el recinto de sesiones, que es donde se presenta el espectáculo, desborda de gente.

    El sábado pasado con “Amor Trasandino” no fue la excepción. Durante una hora el público disfrutó del espectáculo que estuvo a cargo de Emilia Lara Izquierdo y Oscar Munner.

    Escrita por el dramaturgo Gabriel Campana e inspirada por anécdotas y vivencias  propias, se trata de un espectáculo de humor sano, que pone en al asador toda clase de prejuicios y rencillas que los pueblos argentino y chileno han ido acumulando a lo largo de la historia.

    El público llenó la sala y se divirtió con la obra
    El público llenó la sala y se divirtió con la obra

    El público, que pasa a ser un tercer actor colectivo, se convierte en testigo, familiar y amigo de una pareja de novios, Laura y Fernando que se quieren casar, pero que para hacerlo tendrán que traspasar una barrera no solo física, sino también ideológica y creada por ideas, creencias y  valoraciones, que cimientan el imaginario de sus respectivas naciones.

    “Es una sátira, una excusa para mandar todas las contradicciones que surgen entre chilenos y argentinos”, señaló Munner quien dijo que  San Isidro es el primer municipio en el que tienen la oportunidad de estrenarla.

    Izquierdo expresó que muchas cosas que se hablan en escena son muy parecidas a las que a veces se comentan en su casa. Para ella, más allá de tópicos que distancian a los pueblos, es bueno mirar aquello que como el teatro nos acerca y une: “Hay una historia muy entrelazada entre los dos países, como por ejemplo la de aquella catalana llamada Margarita Xirgu, que fundó el Teatro Nacional Chileno y que cuya trayectoria une a ambos países”.

    Conos, cajas, maletas, algunas señales. Todo indica que el recinto de sesiones se ha convertido por una noche en un paso fronterizo. Una tierra de nadie donde durante una hora se lidió una batalla de sexos y pueblos.

    El público rió, aprendió y también se convirtió hasta cierto punto en juez de una situación en la que muchos seguramente se vieron reflejados. Multitud de obstáculos encontró el amor, de toda índole, culturales, políticos, idiomáticas, culinarios, hasta la los nombres respectivos eran motivo de discusión. Por suerte esta vez y gracias a la decisión de los asistentes a la ceremonia, la pareja se casó. Quien sabe que ocurrirá la próxima.

     

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