Fassi: “La Cruz nos produce dolor pero también un amor inmenso de Jesús”

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    Mensaje del obispo auxiliar de la Diócesis de San Isidro, Martín Fassi, para este Viernes Santo.

    En estos días escuchamos cómo la Palabra de Dios, nos invita a mirar la cruz, y escuchamos que Jesús dice: “Cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí”.

    Hay algo en la cruz de Jesús que nos atrae, y que también nos produce un cierto rechazo; produce rechazo ver el dolor de un inocente; nos produce rechazo ver el sufrimiento de una persona, nos produce rechazo el dolor.

    Pero sin embargo también, en la cruz, hay algo que nos atrae: el gesto de amor inmenso de Jesús, su entrega, que nos invita, desde lo más hondo de nuestro corazón a una llamada de grandeza, a una llamada de entrega.

    Hay muchas situaciones en nuestra vida, que nos producen rechazo, las cuales no queremos pensarlas ni podemos incluirlas en nuestra vida; nos producen rechazo, queremos apartarnos de ellas porque nos hacen sufrir mucho, pero también, en muchas de esas situaciones, sentimos que no podemos rechazarlas ni evitarlas, que tenemos que afrontarlas; respiramos hondo y vamos hacia adelante.

    Sólo el amor nos puede dar esta motivación; sólo el sabernos amados por alguien, que nos amó primero, nos impulsa desde adentro, y nos motiva, a poder afrontar esas situaciones que vivimos.

    Todo dolor, si se llena de amor, se hace más vivible; todo dolor que se llena de amor, nos ayuda a encontrar un corazón más grande al de nosotros mismos; nos sentimos llamados a la grandeza de entregar la vida, eso produce que nos encontremos con nosotros mismos.

    Por eso, todas esas situaciones que a veces se elevan sobre nuestra vida, y sentimos que nos tapan, que vienen con una dificultad y con un dolor, también, en el interior de esa situación, en el fondo de esa situación, nos llega un mensaje de vida, el cual nos desafía a poder abrirnos a ella.

    Por eso, los que han sufrido y han pasado por dolor, y han vuelto de ese dolor, muchas veces con rostros pacificados, nos dicen que han aprendido mucho, porque se han encontrado con el sentido, con la esencia del ser humano, la esencia de uno mismo, donde el amor puede dar sentido, puede vencer y fortalecer, frente a situaciones muy difíciles.

    “Cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, traeré a todos hacia mí”.

    Estamos llamados en este Viernes Santo a ser testigos de este amor inmenso de alguien que nos amó con generosidad; de alguien que nos amó gratuitamente; de alguien que se involucró en nuestra vida y entonces, ya no nos sentimos solos.

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