En San Isidro nunca es tarde para aprender inglés

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    Los adultos mayores que concurren al centro recreativo de Martínez -donde funciona el programa Juventud Prolongada- adquieren, a través de juegos y canciones, conocimientos sobre el idioma más hablado en el mundo.

    “I am Valentin and I am 70 years old “, se presenta Valentín Enrique al comenzar la clase de inglés, que se dicta los días lunes y martes de 14:00 a 16:00, en el predio de Puerto Libre en San Isidro. Allí, unos 20 abuelos aprenden a hablar este idioma de una forma lúdica con juegos como el bingo, canciones populares, y con situaciones de la vida cotidiana como ir al cine o al restaurante, o hablar por teléfono.

    La propuesta forma parte de los distintos cursos que el Municipio ofrece a los adultos mayores en el Centro Recreativo para la tercera edad, ubicado en Sebastián Elcano 2340, donde funciona el programa Juventud Prolongada.

    “Con estas clases de inglés, nuestros abuelos mantienen el cerebro en forma; de hecho, se requiere de concentración y se trabaja la agilidad mental. Buscamos que aprendan divirtiéndose. En el caso de los números, jugamos al bingo. También elegimos sus canciones pegadizas para que escuchan, o ejercicios a través del clima”, explica la profesora Mariel Ameijide.

    Aprender inglés trae grandes beneficios a los adultos mayores: reduce las posibilidades de sufrir un deterioro cognitivo, o  incluso ayuda a prevenir, retrasar o atenuar los efectos de algunas de las enfermedades neurogenerativas como el Alzheimer.

    Durante el encuentro, los alumnos, con la ayuda de un audio, pronuncian las 26 letras del abecedario en inglés. También repasan los días de la semana, y finalmente las partes del cuerpo. Pero también se divierten: uno de ellos pregunta “¿cómo se dice hombro?”, y sus compañeros le responden en coro “shoulder”. “Anoche me dolía el hombro y me acordaba como se decía en inglés”, comenta entre risas, Antonio.

    En tanto, los módulos de ejercicios -entre gramática, lectura, vocabulario, escritura, escucha y conversación- gradúan su dificultad, para que cada uno asimile mejor los conceptos y logre un inglés más fluido.

    “Es muy importante estar actualizados, que podamos aprender inglés para ayudar a nuestros nietos en la tarea. Me encantan las clases porque la profesora nos estimula a través de canciones que están de moda”, sostiene Marita Rosada de Beccar.

    A su lado, Silvia Jiménez de San Isidro, comenta: “Ayer hice la lista de compras para el supermercado en inglés.  Y gracias a estas clases, pude contestarle una pregunta  a un turista que estaba en el casco histórico”.

    “Este curso me ayuda muchísimo cuando viajo a Nueva York para ver a mi hijo. Mi familia está feliz que a esta edad pueda seguir aprendiendo y disfrutando en Puerto Libre”, completa Ema Delicio, vecina de Martínez.

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