El público disfrutó de un gran festival literario en el cierre del ciclo Cruzando Veredas

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    Canela y Ana Guillot

    Los encuentros mensuales literarios que organizan el Concejo Deliberante y la Biblioteca Popular de San Isidro tuvieron su gran clausura con una jornada en la que disertaron grandes escritores, se presentaron libros y hubo diálogos entre autores y la gente.

    Este sábado pasado una nueva fiesta de la cultura puso un broche dorado al cierre de la segunda edición del ciclo Cruzando Veredas, propuesta cultural del Concejo Deliberante y la Biblioteca Popular de San Isidro.

    Durante todo el año el legislativo sanisidrense y su vecina la Biblioteca Popular han ido estrechando lazos a través de variados actos entorno al libro que han atraído a vecinos, amigos y curiosos de la zona.

    Lo del sábado pasado fue un verdadero festival literario con charlas, presentaciones de libros y feria de editoriales que arrancó al mediodía y duró hasta bien entrada la noche.

    Numerosos fueron los momentos destacados de la jornada que tuvo como escenario los salones principales del legislativo sanisidrense y de la Biblioteca.

    Silvia y Débora Plager
    Silvia y Débora Plager

    El recinto de sesiones del Concejo Deliberante contó con la presencia de la multifacética Canela. Creadora de más de 40 libros, esta vez acudió a la cita en calidad de escritora de poesía para adolescentes. Bajo el brazo trajo su reciente libro Todo es mentira, con el que a través de los versos intenta hablar sobre lo que se palpita a esas edades tan efervescentes.

    Los que acudieron a verla y escucharla comprobaron la jovialidad de una mujer que a sus 73 años sigue trabajando y con sed de seguir aprendiendo.

    Su amiga Ana Guillot, docente y también escritora, fue la encargada de ir conversando con Canela y quien leyó algunos de sus poemas.

    Juan Carr y Carlos Guyot
    Juan Carr y Carlos Guyot

    Otra reputada escritora, Ana María Shua junto con su colega Raúl Brasca, esta vez en la sala central de la Biblioteca, rodeados de libros y mesas de editoriales, disertaron sobre el microrelato, un género que se ha prodigado mucho y con éxito en Argentina. Éste, se podría considerar un antecedente de los tweets por sus límites de extensión.

    No hay fórmulas mágicas pero entre Brasca y Shua se pudo llegar a entrever que para escribir no ocupando muchas extensiones de papel hay que trabajar tanto o más que si uno quiere gastar mucha tinta.

    Luego fue el turno de Inés Garland que estuvo acompañada por la también escritora Mori Ponsowi. Ambas, en distendida charla, despejaron incógnitas alrededor de la obra de Garland que confesó que a veces preferiría dedicarse a tareas que no le generaran tantas inquietudes ni preocupaciones.

    “A veces me canso de la necesidad de saber”, dijo.  Pese a ello, una vez creada la obra, se siente recompensada de ver como entre los asistentes, hay más de uno que ha leído, en una sola tarde y de un tirón, sus obras y elogian su capacidad de pronunciar las preguntas clave que muchos nos hacemos pero que no atinamos a relatar.

    Otro par de mujeres, esta vez madre e hija, Silvia y Débora Plager, descubrieron como en una misma casa pueden convivir dos maneras de encarar el amor a las letras y al decir bien dicho.

    En el primer caso, Silvia, de apellido Plager por adopción, relato su experiencia como escritora y dejó entrar en la mente y el sentir de una narradora que fue capaz de investigar sobre la vida de El Greco durante 10 años y que pese a dar voz a mil y un personajes históricos, sabe distanciarse de los mismos, para no perder la suya propia.

    Los booktubers
    Los booktubers

    Carácter y una voz personal es lo que caracteriza a su hija que cambió en su quehacer diario la escritura por su buen uso de las palabras en directo. Como demuestra en la pantalla, en programas como “Intratables”, donde comenta: “El directo te hace mantener entrenada en el uso de las palabras y te permite desarrollar cierta gimnasia mental”.

    Como cierre de una jornada intensa y con mucho que atesorar, llegó Juan Carr, autor de “Hoy me comprometo. 100 acciones solidarias”, también hombre de variados perfiles que pese a la hora, casi las nueve de la noche, acudió al ciclo cargado de energía y ganas de hablar de sus proyectos que permiten destacar aquellas acciones que pese a ser buenas y positivas para todos, permanecen muchas veces en la cuneta de las noticias diarias.

    Carr junto a su acompañante y también periodista Carlos Guyot, se dedicaron durante una hora a dar muestras, pese a los tiempos que corren, que la vida les resulta aún maravillosa y en donde habitan unas personas dignas de admirar por sus gestos humanitarios.

    Casi 10 horas a pura cultura literaria fueron las que se vivieron en San Isidro, una propuesta que bien supieron aprovechar los que acudieron y que seguramente se repetirá el año próximo.

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