El Festival Shakespeare Buenos Aires en San Isidro fue una fiesta

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    La proyección de cinco películas, teatro, lectura, música y danza formaron parte del VI Festival Shakespeare, que por primera vez llegó a San Isidro. Más allá de las inclemencias del tiempo, el ciclo fue una verdadera fiesta de seis días en homenaje al autor de Romeo y Julieta, a 400 años de su fallecimiento.

    "Atardecer con Shakespeare"
    “Atardecer con Shakespeare”

    Con una propuesta que incluyó cine, música, danza y teatro, el VI Festival Shakespeare colmó todas las expectativas en su primer desembarco en San Isidro. Tras una semana plena de cine, del 11 al 15 de abril, con la proyección de una película por noche (Now, Romeo y Julieta Othello, Anónimo y The Winter´s Tale), el ciclo ofreció el sábado 16 una jornada para todos los gustos y edades, siempre con el Bardo como protagonista excluyente. Y no es para menos: el 23 de abril se conmemorarán en todo el mundo y con diversas actividades los 400 años de la muerte del gran dramaturgo inglés. Y San Isidro no se quedó atrás.

    “Fue una verdadera fiesta. La gente pudo acercarse a la obra de Shakespeare a partir de diferentes disciplinas, el cine, el teatro, la música, la danza. Seis días en los que este genial escritor fue realmente el protagonista de una agenda gratuita pensada para que todos, grandes y chicos, disfruten, piensen, se diviertan. San Isidro tiene un público muy afín con la obra de Shakespeare, pero si logramos con este ciclo, como estoy segura que así será, que más vecinos se acerquen a sus textos, estaremos infinitamente felices”, dijo Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro, al referirse al ciclo, que contó con el apoyo de la Embajada de Gran Bretaña en Buenos Aires, la Fundación Romeo y el British Council de Argentina, además del de la firma Duke para el tramo local.

     Platea familiar

    Qué sueñito tengo esta noche de verano, versión libre del clásico de Shakespeare, Sueño de una noche de verano, subió por la tarde al escenario del Teatro del Viejo Concejo para divertir a todos con el duende Puck, que con sus encantamientos fallidos llevó a Hernia, Helena, Demetrio y Lisandro, con atuendos de nobles atenienses, a deambular por desopilantes desencuentros amorosos a lo largo de una obra que tiene además la necesaria intervención de una narradora caracterizada como columna de templo ateniense.

    Concluida la obra, el elenco (Inés Aceto, Nahuel Aquino, Pilar Estévez, José Losada Lembo, Nicolás Marini, Mariana Morend y Eliana Polonara, dirigido por Germán Crivos ), saludó y ofreció pochoclos a una platea familiar que colmó las instalaciones del teatro municipal.

    Pero no hubo mucho tiempo para pensar en otra cosa que no sea Shakespeare. A las 19, un espectáculo de música y danza del grupo Ardo Liltamor transportó a todos en el Museo Beccar Varela, en pleno casco histórico, a los tiempos del Renacimiento. Dirigido por Cecilia Nadaszkiewicz, egresada del Conservatorio Nacional de Música López Buchardo, tres parejas de baile recrearon distintas danzas y coreografías con vestimenta de época.

    Luego llegó el turno del espectáculo Atardecer con Shakespeare, que alternó la lectura de la actriz Malena Solda de varios pasajes del poema Venus y Adonis con la exquisita interpretación de Miguel de Olasso en el laúd.

    …y a su albergue él se va, por los claros del bosque, dejándola tendida y hondamente afligida. Cuál estrella brillante disparada del cielo, así se pierde Adonis de la vista de Venus”, leyó Solda al público, que colmó el pintoresco patio andaluz del museo.

    Con dos marionetas que se movieron al compás de sus manos, la actriz concluyó su presentación con un recitado en inglés de tramos de Women beware women, de Thomas Middleton, contemporáneo de Skakespeare. “Este tipo de lecturas requieren de mucha expresión y una gran proyección de la voz. Me encantan, son realmente muy liberadoras. Nunca había leído este poema (Venus y Adonis) en público. Me fascinó hacerlo  ¿La gente? Muy atenta. Da gusto participar de este tipo de espectáculos con un público tan interesado y respetuoso”, comentó la actriz apenas concluido el espectáculo.

    Otelo, en tono de comedia y multimedia

    A pocas cuadras, en el Teatro del Viejo Concejo, la noche del sábado la cerró Oh, Celo!, una divertidísima obra dirigida por Mariel Lewitan en la que los versátiles Héctor Luján y Rodrigo Gagliardino interpretaron a los hermanos Tomp y Zach, quienes tras diez años de ensayo deciden presentar una versión multimediática de Otelo. Nada menos.

    Sin embargo, un imprevisto trastoca los planes: la ausencia de la única actriz del elenco. Ahí surge el diálogo: ¿Devolvemos las entradas? ¡No! Show must go on (El show debe continuar), acuerdan Tomp y Zach. Y el show continúa y divierte con las peripecias y desavenencias que se suceden entre ambos (sumado a la participación en pantalla de la actriz Lucía Miani), que echan mano sin conocimiento alguno al uso de videos proyectados en el escenario.

    Sobre el final, Oh, Celo! reivindica a las mujeres que en tiempos del Bardo no tenían la posibilidad de actuar. Así, Tomp y Zach, de pollera y peluca, se ponen en la piel de Desdémona y Emilia, cambian el final trágico del autor inglés, deciden sobrevivir y, en un cierre multimedia que a muchos remitió al filmThelma y Louise, se suben a un auto estacionado en medio de una ruta para luego alejarse a gran velocidad. Un The End que el público cerró con un aplauso cerrado y de pie.

    Por las condiciones climáticas, debió suspenderse la Caminata Shakespereana por el casco histórico programada para el domingo 17 de abril.

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