Advertencias para evitar intoxicación con monóxido de carbono

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    La llegada del frío aumenta el peligro de inhalar este gas venenoso que se produce por el mal funcionamiento de estufas, calderas, calefones, termotanques y cocinas a gas natural.

    La llegada del frío aumenta el riesgo de inhalar monóxido de carbono, un gas tóxico que puede causar la muerte producto del mal funcionamiento de estufas, calderas, calefones, termotanques y cocinas a gas natural, como así también del uso de leña o carbón para calentar los ambientes.

    De muy difícil percepción, el monóxido de carbono es invisible e inodoro y no causa irritaciones.

    Para evitar este riesgo, la Secretaria de Salud Pública del Municipio de San Isidro realiza las siguientes recomendaciones:

    * Mantener ambientes ventilados y controlar el buen funcionamiento de las instalaciones y artefactos de calefacción.

    * En los artefactos para calefaccionar a gas la llama debe ser azul.

    * Los calefones no pueden instalarse en el baño.

    * Un gasista matriculado es quien debe revisar la salida exterior de los calefones y de las estufas.

    * Tener especial cuidado con los grupos electrógenos que funcionan con nafta o gasoil y con los braceros, ya que pueden producir monóxido de carbono.

    * Evitar calefaccionar los ambientes con el horno u hornallas de la cocina y controlar que estén apagadas antes de dormir.

    Según datos del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, entre 2012 y 2015, hubo 114 muertes por año a raíz de intoxicaciones con monóxido de carbono; casos evitables con acciones muy simples.

    Cuando se produce la intoxicación, se debe actuar con rapidez, ya que la vida media en personas sanas que respiran aire contaminado por monóxido de carbono varía entre 3 a 4 horas.

    Niños, ancianos y quienes padecen enfermedades cardíacas o pulmonares y fumadores conforman el grupo de mayor riesgo de intoxicación.

    SÍNTOMAS

    Los síntomas, a veces, son parecidos a una intoxicación alimentaria, un cuadro gripal, un problema neurológico o cardíaco. Hay que tener en cuenta que la inhalación de este gas venenoso puede confundirse con otra patología.

    El principal riesgo radica en que la persona no suele ser consciente de los síntomas, que pueden ser los siguientes:

    • Dolor de cabeza
    • Náuseas o vómitos
    • Mareos, acompañados de cansancio
    • Letargo o confusión
    • Desmayo o pérdida de conocimiento
    • Alteraciones visuales
    • Convulsiones
    • Estado de coma

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